El monstruo que nadie supo frenar 

por | 27 de octubre de 2026

Hay personajes que la historia argentina prefirió guardar en un sótano. No porque se los haya olvidado, sino porque mirarlos de frente obliga a ver la casa entera, con sus pasillos de inteligencia, sus pactos de conveniencia y sus puertas que daban a lugares donde no se volvía. 

Aníbal Gordon vivió ahí abajo durante más de una década. Ahora, un libro y una serie bajan la escalera con la luz prendida. El que nos guía a es Marcelo Larraquy, que lleva más de veinte años recorriendo ese subsuelo de la violencia política argentina y que en agosto publicó «Gordon. El aniquilador», la base de la serie que Netflix estrena el miércoles 18 de noviembre. 

Larraquy es historiador recibido en la Universidad de Buenos Aires, periodista y guionista. Trabajó en la revista Noticias entre 1995 y 2003, y de 2011 a 2016 dirigió la sección Investigaciones de Clarín. Ganó dos veces el Premio Konex por su trabajo de investigación periodística. Su obra es casi un mapa del tema, con títulos como López Rega. El peronismo y la Triple A, «Galimberti», escrito en coautoría, y “Argentina. Un siglo de violencia política».

Del ladrón al aniquilador 

La editorial presenta el libro como una novela y un thriller político, con espías y conspiradores, pero apoyado en entrevistas y documentos inéditos. Larraquy elige la ficción para contar algo que ocurrió. La historia sigue a un delincuente común que, sin dejar nunca de robar, se transforma en una pieza de la represión paraestatal en los años 70, entre la purga interna del peronismo, las acciones de la Triple A y, después, la dictadura. 

En una entrevista con Perfil, el autor repasó ese recorrido. Gordon salió de la cárcel en mayo de 1973 y, desde entonces, su experiencia en secuestros fue aprovechada por distintos sectores, desde la SIDE hasta la derecha peronista y los militares. Tuvo a su cargo centros clandestinos como el de la calle Bacacay, en Floresta, y Automotores Orletti, una de las bases del Plan Cóndor. Según Larraquy, fue el único civil con mando de un centro clandestino durante la dictadura. Operaba con uniforme y con una identidad falsa. El autor resume esa lógica en una frase. «Va creando el monstruo y después no saben cómo parar el monstruo», dijo, y agregó que la violencia política le abrió a los delincuentes un mapa económico. 

Para Larraquy, el libro habla de personas comunes empujadas a una violencia excepcional, y de una advertencia que sigue vigente. «Lo impensado siempre se repite.» 

La huella en el sur 

Para nosotros, la historia tiene una escala patagónica. Antes de ser el hombre de los sótanos, Gordon encabezó una banda que asaltó el Banco de Río Negro en Bariloche, según contó el propio Larraquy. Y Bariloche volvió a aparecer en esta historia medio siglo después, porque es una de las locaciones donde se filmó la serie. 

Gordon. Cr. Marcos Ludevid / Netflix ©2026

Del libro a la pantalla

 «Gordon» tiene siete capítulos, la dirigen Pablo Trapero y Pablo Fendrik, y Rodrigo de la Serna interpreta al protagonista. El guión es de Marcos Osorio Vidal y Trapero, con la colaboración de Larraquy, y además de la novela toma «Gordon», un libro anterior del autor. Según Larraquy, la serie avanza hasta entrar en la dictadura y termina dentro de ese período. Gordon murió preso en 1987. Su historia, en cambio, siguió escondida en el sótano, hasta hoy.

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