En el Alto Valle aprendimos a leer el tiempo en las bardas. Cada franja de color es una capa que se fue depositando despacio, sin apuro, hasta formar un paisaje que parece quieto pero nunca termina de moverse. Hay discos que se hacen igual. Se apilan sonidos durante meses, se superponen guitarras y sintetizadores, y recién cuando salen a la ruta muestran lo que tenían adentro.
Barbi Recanati conoce bien ese trabajo lento. Su tercer disco solista se fue formando capa sobre capa durante un año, y cuando lo llevó al escenario descubrió que debajo de ese sedimento oscuro había un disco de rock.
Barbi es una de las voces más personales del rock argentino actual. Después de «Ubicación en tiempo real» (2020) y «El final de las cosas» (2023), en septiembre de 2025 publicó «Único y Nuestro», producido por Juan Segovia junto a Tommy Molina, batería y guitarra de su banda. Desde entonces lo viene tocando completo en salas de Buenos Aires, en Europa y en otros países de la región.
Ya pasó un año desde que salió el disco. ¿Qué cambió en las canciones desde que empezaron a tocarlas en vivo?
Los primeros meses después de sacar un disco son los de salir a tocarlo. Antes del lanzamiento no habíamos tocado estas canciones en vivo, así que la gente las fue aprendiendo en los shows y el set cambió muchísimo. No tocamos un par de temas nuevos, tocamos todo el disco. Este año pasamos por salas grandes de Buenos Aires, como el Konex, y giramos por Europa y por otros países, así que hoy el show está muy aceitado.
¿Esperabas que sonara tan rockero?
Para nada. Por cómo lo grabamos y por su estética, pensaba que iba a ser un disco más oscuro. Pero cuando lo empezamos a tocar se volvió, en vivo, el disco más rockero que hicimos. Casi todas las canciones, hasta las más lentas, terminan en pogo. Es mucho más rockero que «El final de las cosas».
Ese contraste entre el estudio y el escenario tiene que ver con la forma en que Barbi arma sus discos. No hay un mes de grabación intensiva. Hay un proceso largo, de acumulación, en el que cada sonido se apoya sobre el anterior y la banda va dejando su marca a medida que las canciones salen a la calle.

¿De qué está hecho «Único y Nuestro»?
Sobre todo de guitarra y sintetizador. Lo armamos en capas largas, durante más o menos un año, y no en un mes de estudio. En realidad, así fueron los tres discos. Algunas canciones arrancan con guitarra, bajo y batería, y después se van hacia lugares más experimentales por la producción de Juan Segovia. Además, Ine Copertino se sumó como instrumentista fija de la banda, y lo que aporta en vivo les dio a algunos temas un color distinto al de la grabación.
¿Cómo conviven los sintetizadores con las guitarras?
Los sintes llegaron después de las guitarras, aunque en la grabación tienen mucho protagonismo. Juan, que graba y produce el disco con Tommy Molina, muchas veces completa mis demos acústicos con sintetizadores. A veces la canción toma forma desde ahí y después entran la guitarra, la batería y el bajo, y otras veces es al revés. Hoy casi no trabajamos canciones en una sala de ensayo, como hacíamos hace diez años. Arrancamos de sonidos muy chiquitos, los agrandamos en el estudio, los tocamos en vivo y volvemos al estudio a ajustarlos.
Tres discos en seis años, con una identidad que se reconoce enseguida. Hay melancolía, hay penumbra y hay una forma de construir que se repite. La pregunta que aparece sola es si todo eso forma parte de un mismo bloque.
¿Estos tres discos forman una trilogía?
Todavía lo estoy pensando. Me pregunto si son una trilogía que ahora se cierra, porque comparten un sonido más melancólico, más oscuro, una misma identidad. Creo que voy a entender mejor qué lugar ocupa este disco cuando termine el próximo.
Las capas de una barda no se entienden mirando una sola franja. Hace falta tomar distancia y esperar que el tiempo agregue la siguiente para saber dónde termina un ciclo y dónde empieza otro. «Único y Nuestro» puede ser el cierre de una etapa o la base de lo que viene. Por ahora, lo que se ve desde abajo es un disco que en el estudio parecía quieto y que en vivo termina en pogo.



