Toda banda tiene doble personalidad. Está la que sube al escenario con luces y sintetizadores, y está la que al día siguiente maneja la camioneta, graba notas de voz en el celular y responde mensajes en redes. A veces se parecen mucho. Otras veces el doble se independiza, se pone una máscara y termina escribiendo un disco entero. Silvestre y La Naranja dejó que eso pasara, y el resultado se llama «Alter Ego».
El cuarteto nació en la zona norte del conurbano bonaerense y lo forman Justo Fernández Madero (voz y guitarra), Francisco Nicholson (guitarra y coros), Lucas Grasso (bajo, sintetizadores y coros) y Fernando Laprida (batería y sintetizadores). Debutó en 2012 con un disco homónimo, siguió con «Laguna» en 2016 y después con «Sonido Cítrico». «Alter Ego» salió en mayo de 2025 y se llevó la banda de gira por más de 30 escenarios en dos continentes, de México y Estados Unidos a España, Chile, Uruguay y Colombia. Hoy, con la despedida del disco en marcha y material nuevo en preparación, se confirmó que tocan en la Fiesta Nacional de la Confluencia 2027.
¿Dónde empieza la historia de «Alter Ego»?
Empezó en la gira de «Sonido Cítrico», cuando probamos meter elementos electrónicos en vivo. Cuando terminó la gira, en abril de 2024, volvimos a todas las ideas que habíamos ido juntando, muchas en notas de voz y maquetas. Canciones como «Puerta del sol» y «Oye» marcaron para dónde iba el disco.
¿Qué tan disruptivo fue sumar tantos sintetizadores?
Fue algo natural, muy orgánico. En tres canciones lo electrónico se nota claramente. El resto sigue siendo muy silvestriano, pero la producción le cambia todo.
¿De dónde sale el nombre?
Fue un juego interno durante la gira, con tanta exposición en redes. Nos divertíamos con versiones de nosotros mismos, personajes que viven entre lo auténtico y lo escénico.
¿Y la tapa, con esas siluetas sin cara?
Son los alter egos. Somos nosotros, pero también un personaje. Es nuestra silueta, pero sin el rostro.
Detrás de la máscara hay un montón de perillas. «Alter Ego» mezcla indie, synthpop y rock progresivo, con sintetizadores clásicos de los ochenta y una batería de sonido actual que lo empuja hacia la pista. El primer adelanto fue «Prisionero perfecto» y después llegó «Océano».
¿Con qué máquinas se hizo el disco?
Los sintetizadores fueron clave. Arrancamos con clásicos como Juno, Roland, Prophet y Moog. En «Invencibles», por ejemplo, la guitarra quedó más escondida para que los sintes tuvieran el protagonismo.
¿Qué sonaba de fondo mientras lo armaban?
Rock, pop y mucho rock argentino de los ochenta, como Soda Stereo y los discos solistas de Charly García. También Daft Punk, The Weeknd y Billie Eilish.
La apertura con «Puerta del sol» suena a declaración de principios. ¿Fue buscado?
Sí. «Sonido Cítrico» arrancaba con una balada de piano, y esta vez queríamos lo contrario, una intro larga y potente que dijera desde el primer minuto qué era el disco.
Por momentos aparece el Genesis de principios de los ochenta.
Somos fanáticos del rock progresivo, sobre todo de Genesis, tanto la etapa de Phil Collins como la de Peter Gabriel, y también de Yes y de Emerson, Lake & Palmer. Quisimos meter un poco de esa locura en el estudio.
¿Hay un regreso a los primeros discos de la banda?
No fue consciente, pero es cierto que el segundo disco tenía mucha síntesis. Lo que buscamos fue un puente entre un sonido moderno, con batería potente y bailable, y los sintetizadores ochentosos, sin perder el lado cancionero.
El doble ahora tiene cita en el sur. Silvestre y La Naranja toca en la Fiesta Nacional de la Confluencia 2027 el viernes 19 de febrero, de 22:30 a 23:15, en la Isla 132. Es la noche de urbano y pop, entre Paulo Londra y María Becerra, con Usted Señálemelo más temprano. Las entradas preferenciales y los packs salen el viernes 6 de noviembre por edenentradas.com.
¿Cómo se lleva al vivo un disco tan producido?
Lo pensamos con el escenario en la cabeza. Dejamos partes instrumentales largas que en el estudio no entraban. En «Océano», por ejemplo, en vivo el pasaje instrumental se estira unos dos minutos.
Para febrero, «Alter Ego» va a estar cerrando su ciclo y el próximo disco va a estar cada vez más cerca. Puede que en la Isla 132 suban las siluetas sin cara de la tapa, o puede que ya asome el personaje que viene. Con esta banda nunca se sabe del todo quién está arriba del escenario. Y esa duda es justamente lo que hace que valga la pena ir a verlos.



