Durante casi veinte años, un puñado de cumbias que sonaban en todos los bailes de 2006 esperó en el vestuario. Nadie las había sacado del plantel, pero tampoco volvían a la cancha. Hasta que una generación que no había nacido cuando sonaban en los bailes las descubrió en un reel, las pidió a gritos y obligó al técnico a ponerlas de nuevo en el once titular.
Eso le pasó a Sebastián Mendoza, que a los 42 años está jugando el segundo tiempo más inesperado de su carrera. Y en ese segundo tiempo ya tuvo su noche de gloria, nada menos que en el Monumental, en la despedida de Messi.

Sebastián empezó a cantar cumbia a los 16 años y está a punto de cumplir 25 años de carrera. Sus canciones las grabaron, entre otros, Ke Personajes y Q’ Lokura. Este año firmó con Universal Music, sacó dos temas nuevos, «Dueles» y «Lo peor», y salió de gira con Legado, el nombre del tour y del disco que llega a comienzos de 2027. Con esa gira pasó por el Salón Rainbow del Casino Magic, en Neuquén, con la primera función agotada y una segunda agregada el mismo día.
¿Cómo es tu relación con Neuquén?
Neuquén es un lugar al que voy de siempre, desde hace mucho tiempo.
El tour se llama Legado. ¿Por qué?
Estábamos buscando un nombre para el disco y la gira, y apareció esa palabra. Realmente creo que los músicos, en general, nos dedicamos un poco a eso. Yo arranqué a los 16 años, tengo 42, y la mitad de mi vida se la dediqué a esto.
¿Qué legado sentís que estás dejando?
Haber seguido vigente todos estos años y que las canciones les llegaran a varias generaciones. Muchos de mis temas los grabaron otras bandas, como Ke Personajes o Q’ Lokura. El legado podría ser todas las canciones que yo entregué.
El revival llegó por donde nadie lo esperaba. El canal de YouTube Sin Miedo y el boom de Un Poco de Ruido pusieron a sonar otra vez la cumbia de principios de los 2000, y los reels hicieron el resto. Los temas viejos de Sebastián empezaron a circular entre pibes que nunca lo habían visto en vivo, y el pedido fue tan grande que terminó remasterizándolos y sumándolos otra vez a los shows.
¿Cómo viviste que tus canciones viejas volvieran a sonar?
Se transmitieron a la actualidad canciones que yo no cantaba desde el 2006, 2007. Hace más de veinte años que estoy, y hay gente que está escuchando mis éxitos por primera vez ahora.
¿Y las canciones nuevas?
Este año firmé contrato con Universal Music, porque había proyectos de sacar canciones nuevas. «Dueles» la escribieron Juan Portela y Julián Melián. Es una canción corta, una letra simple, con otros colores de los que yo suelo usar. «Lo peor» es una composición mía, es más clásica, más de la cumbia bien norteña. Las dos van a estar en el disco.
Portela y Melián no son nombres menores. Escribieron para De La Planta, Q’ Lokura y Ke Personajes, y su «Corazón inocente» llegó a una nominación al Grammy. Pero el gol de este año no lo hizo una canción nueva. Llegó un viernes a la noche, en un audio de Damo, de Un Poco de Ruido, que lo invitaba a cantar el martes siguiente en el Monumental, antes del partido de Argentina con Benín que cerraba el ciclo de Messi en la Selección.
¿Cómo fue estar en la despedida de Messi?
Cuando me enteré de que era para la despedida de Messi, ahí ya me emocioné. Y al final de la noche me lo crucé a un metro y medio. Casi me desmayé, casi me baja la presión, y justo me ve. Me hizo el OK con la mano y se rió.
Mirá si te decía «¿qué mirás, bobo? Andá pa’ allá, bobo».
¡Me muero! Me iba, no tenía que hacer más nada, me iba.
No se fue. Tres semanas después estaba en Neuquén, con una función agotada y otra agregada, cantando para un público que mezcla a los que lo bailaban en 2006 con los que lo conocieron ayer en el teléfono. Las canciones que estaban en el banco volvieron a la cancha, vienen dos nuevas y un disco en camino. El segundo tiempo recién empieza.






